Como cada mañana, salgo de casa rumbo al trabajo bebiendo mi te de pasiflora y escuchando música. A veces también comiendo nueces. Pero siempre té y música son mis acompañantes.
Ayer por la mañana que me incorporé desde la 540 a la 570, el pavimento estaba mojado y delante de mí iba un tráiler y la carretera no estaba tan transitada. Podía rebasar al camión pero preferí guardar mi distancia y seguir detrás de él. El té estaba super caliente y lo comencé a tomar a pequeños sorbos, tratando de disfrutarlo bien. De pronto en mis audífonos comenzó a sonar “Noctiluca” de Jorge Drexler. Una canción que me encanta y siempre se la he dedicado a mi hija sin que ella lo sepa. Bueno, creo que sí lo sabe porque ha visto mis publicaciones en Facebook y en más de una ocasión he escrito algunos versos de la canción para acompañar una foto de ella.
Pareciera que Drexler escribió esa canción viendo mi vida y el nacimiento de mi hija.
“La noche estaba cerrada
Y las heridas abiertas
Y yo que iba a ser tu padre
Buscaba sin encontrarme
En una playa desierta
Tenia la edad aquella
En que la certeza caduca
De pronto, al mirar el mar,
Vi que el mar brillaba
Con un brillar de
Noctilucas”.
Una vez en el trabajo, le escribí un mensaje a Esperanza diciéndole “Hola bebé, te amo y tú eres lo más importante en mi vida”. Tardó en contestar y solo se limitó a decir “Yo también”.
Por la tarde le llamé como usualmente lo hago y lo primero que me dijo fue que con el mensaje le había alegrado el día y que de la emoción casi se le salieron las lágrimas de felicidad.

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