No recuerdo desde cuando amo la música pero seguro debe ser desde que empezaba a gatear. Mi padre amaba la música en inglés y los noticieros radiofónicos. Una de sus estaciones favoritas era la “XENK, Radio 620” y “Radio 590, La Pantera”. Pero mi madre tenía gustos un poco distintos y ella se decantaba por lo que ahora se denomina “el regional mexicano”. 

Yo me sentí más atraído por las melodías de un idioma inentendible, lo que ahora posiblemente se llame “classic rock”. Chicago, Eric Clapton, Santana, the Beatles, Beegees, Deep Purple, entre otros, sonaban a cada rato en el viejo radio. Nada en español. 

Sin embargo, cuando mi madre cocinaba, solía cambiar de estación y también escuché con gusto algunas canciones de Los Acosta, Campeche Show, Los Felinos, Los Mier, Grupo Pegaso, entre otros.  Pero poco a poco le fui tomando gusto a las melodías, al sonido coordinado de la batería y las guitarras y dejé un poco de lado los acordeones y los bajos propios de las cumbias. 

Como fueron pasando los años fui encontrando mis propios gustos, ya sin la  influencia de los gustos de mi madre o mi padre pero quizás influenciado por la televisión y los amigos. En la secundaria descubrí el “Rock Nacional”, esa música urbana, de barrio, tal vez marginada pero con sentido de pertenencia y originalidad. El Haragán fue una de las bandas que me encantaron a la primera escucha, luego Tex Tex, Interpuesto, y también quizás El Tri. 

Iba en primero de secundaria cuando no dejaba de escuchar “Él no lo mató” del Haragán. Por aquel tiempo trabajaba en una carnicería donde los dueños eran fanáticos de Los Tucanes de Tijuana y también tarareaba seguramente “Mi amor platónico”.

Eran los finales de la década de os 90 cuando descubrí a los Caifanes, Los Hombres G, Víctimas del doctor Cerebro, Kenny y los eléctricos, etc. Llegué a lo que tal vez todavía se denomine “Rock en tu idioma”. Disfruté esa música y todavía hoy siguen estando en mi lista de reproducción. 

Quizás en el año 2002 descubrí otro tipo de música, no mucho de mi agrado pero la televisión me la escupía en la cara. Llegué a MTV y lo único bueno que de ese canal podría rescatar es el Unplugged de Nirvana y La Ley. Nada más o, para ser justos, en ese canal conocí a Nelly Furtado y todavía la sigo escuchando. 

Durante todo la década del 2000 estuve escuchando música en español, rock en español. La Castañeda, Tijuana No, Panteón Rococó, Julieta Venegas, La Lupita, etc. Además, a inicios de esa década, también conocí el “Rock Nacional Argentino”, Soda, Los Cafres, Los Piojos, Los Auténticos Decadentes, etc. Gracias al internet era posible conocer otra música de otros países. Pero nunca dejé de lado la música tradicional mexicana y desde entonces hasta ahora he venido escuchando el huapango arribeño de Guillermo Velázquez y una variedad inmensa de huapangos huastecos. 

Esporádicamente también he escuchado un poco de música ranchera mexicana: Vicente Fernández, Juan Gabriel, José Alfredo Jiménez, Pedro Infante y Javier Solís.  Asimismo, no podría olvidarme de la música norteña.

Por el año 2010 descubrí a los Artics Monkeys, Beirut, The Killers; una infinidad de música que me parece que a veces olvido y luego cuando la reescucho me congratulo sobremanera. 

No puedo decir que odio el reguetón pero es que lo odio. Es lo peor de lo peor y nunca ha estado ni estará en mis listas de reproducción. 

En términos generales soy un fanático de la música. La disfruto como pocos, pero, ¿qué tal bailamos? Pésimo. No sé bailar nada. Posiblemente lo único que pueda bailar es “Flor de Capomo”, una canción clásica ranchera o “Amores fingidos”.  Nada más. 

Hace tres o cuatro años le platee a mi esposa que encontráramos una escuela de baile pero no insistí y aquella propuesta se quedó casi olvidada. 

¿Y qué tal cantamos? Me gusta cantar especialmente cuando estoy solo, en el parque, en la casa, paseando en bicicleta, en la carretera, y en casi cualquier lugar. A veces me grabo cantando un pedazo de una canción y se lo mando a mi mujer, mis hermanos o mi hija, sólo por diversión mía. 

¿Y qué tal somos para los instrumentos musicales? Fatales. No sé tocar ningún instrumento musical pero me gustaría aprender a tocar el trombón. Por lo pronto, como cantante y como marido de Nelly Furtado no tengo ningún futuro bueno.  

Recientemente he tenido una extraña sensibilidad en el oído, por lo cual me decidí a escribir este post. En el trabajo he estado expuesto por muchas horas al ruido de los motores, de los tractores y de las cuatrimotos sin protección. Ahora no tolero mucho los ruidos escandalosos y tratando de sanar esa condición he dejado de usar mis audífonos redescubriendo otros sonidos a los cuales les había tomado el gusto: el cantar de las aves, el sonido de los árboles, el sonido de las pequeñas olas en el lago, etc. 

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