Hace aproximadamente 5 meses comencé a pedalear. La bicicleta la compré varios meses atrás pero no la había usado hasta que tuve un episodio desagradable y luego del cual me diagnosticaron con esa enfermedad que hasta parece que esta de moda: la tensión arterial alta.
Casi dos años atrás compré una bicicleta estacionaria que usé poco pero sí me sirvió para bajar un poco de peso. Luego, una vez alguien me invitó a hacer bicicleta de montaña y por eso decidí la compra de mi primera bicicleta nueva en toda mi vida.
Así que nunca tuve una bicicleta pero entonces cómo aprendía a pedalear. Mi padre ha sido ciclista aficionado por muchísimos años y en su bicicleta enorme empecé a pedalear no sin antes golpearme fuertemente los genitales con el cuadro de metal rudo e implacable. Casi todo el tiempo he pedaleado bicicletas prestadas.
Entonces como el diagnóstico había sido tensión arterial alta, el ciclismo estaba recomendado para reducir los efectos de la enfermedad. Comencé a caminar, trotar y pedalear con ganas de bajar de peso y mejorar la tensión. Al principio pedalear 15 minutos era muy difícil pero me aferré y al paso el tiempo le fui tomando cariño a la actividad y pasé de pedalear 15 minutos a 25, 30, 40, 45, y hasta 60 minutos. Ahora puedo pedalear por casi dos horas sin problemas.
Entre pedalear, caminar y trotar, disfruto mucho más la bicicleta. Sentir la velocidad con la que el viento choca contra mi cuerpo es una experiencia magnifica y me divierto más.
Usualmente salgo a pedalear solo. Disfruto de mis aventuras en solitario, cantando, pensando, imaginando; y recientemente orando. Únicamente la música me ha estado acompañando pero casi me acabo de dar cuenta que sin los audífonos también disfruto sobremanera el paseo. El ruido de las ruedas sobre la hierba o sobre la arena también es melodioso. Así que el viento, el sudor, la musica, las aves y la arena forman un todo melodioso que me reconforta el alma.
Un amigo me hizo ver que necesito un casco, debido a que no lo uso y él me recomendó no solamente el casco sino también los guantes. Estoy a punto de adquirirlos.
Hasta ahora no me he enfrentado a ningún peligro real sobre las ruedas. Solo una vez pasé por encima de una serpiente, la water mocasín, una de las serpientes venenosas icónicas de Florida. Estaba dormida y no reaccionó agresiva, simplemente se marchó lentamente.
Ahora, casi 5 meses después de aquel diagnóstico erróneo (no sufro de tensión arterial alta), prevalece mi gusto por los pedales y ya planeo comprar mi segunda bicicleta nueva y cambiar de parque, ir a una pista mas larga. Estoy preparado para ello.

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